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Y beberme los vientos (ilustraciones)

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Primero quiero darle las gracias a Fátima Fernández Baena, por enredarme y confiar en mí proceso creativo (a veces silencioso y lejano, otras un torbellino de palabras cosidas a piel). He disfrutado de cada etapa tanto que necesitaba escribir de ello. Ahí voy.

Leí y releí sus poemas (forma parte de mi manera de inspirarme e intentar dar vida a conceptos). Me venían ideas, deseché muchas y se fueron consolidando otras tantas. Tenía claro que quería hacer diferentes rostros, distintas Fátimas que son ella sin serlo. De este modo quería reflejar el cambio. Pero a su vez dejé un elemento común en todas: el pelo rizado. Le fui explicando el significado de cada boceto, acordamos el color rojo y algunos elementos como nexo unificador y de énfasis.

Cuando te adentras en la primera parte: su poesía te atrapa. Ella es las tres gracias en primavera de Botticelli. Es la pensadora, el pensamiento que se ahoga dentro de su cabeza y la que se rescata aunque el precio sea morder un anzuelo. Su hilo rojo está unido a diferentes facetas y va surcando, como pez en el agua, por las páginas de Y beberme los vientos.

Desde el interior de la tierra grita y rompe el papel. Sale del infierno. Destroza todo aquello que la paralizaba porque no hay más tiempo que perder. Y aunque el trayecto sea largo y se agoten las energías, Fátima sigue, con tenacidad.

Y la montaña que trepa es su corazón con coraza de piedra. La misma que arrastra sin descanso hasta que encuentra ese punto álgido donde descansar. Y aunque caiga de nuevo volverá a levantarse.

Es consciente de crear el agua que le engulle, el abismo y su salvación. Hace de sus cenizas la arena que la atrapa dentro del reloj. Allí se consumirá para renacer cual fénix.

En la segunda parte sigues enganchada. Porque Fátima es de fuego y sed, de dualidades que encuentran en ella un bello equilibrio. Y su insaciable sed se manifiesta en esa mano que aún no dispone de vaso o en dicho receptáculo que no roza la boca.

Y así se entrega: sin excusas. En ese abrazo apasionado donde enciende sus alas. Avisa de su carácter de gata indómita y confiesa que a veces, en ese éxtasis, la sed la abandona.

En la tercera parte nos adentramos en el diario de una loba civilizada. Ahí veremos que ambas pieles son máscaras, porque juntas son ese todo que la conforma. Y cuando se siente sin ayuda no le sobran manos a su alrededor, pero no encuentra las suyas propias.

Nos encontramos ante un rostro fragmentado. Está en pleno proceso de deconstrucción y creación. Es un fénix. Y tú has llegado en un momento Shrödinger. Puedes ver el antiguo yo, las cenizas y el resurgir de las mismas.

Las alas con las que huir o acurrucar. Alas que a veces son de fénix y otras de ángeles. Alas con las que llega a las instrucciones para sanar tu corazón. Ahí las cicatrices de la vida dejarán de escocer y formarán parte tu hilo rojo.

En su poesía vas del dolor a la tregua, de la asfixia a salvación. Eso mismo quise plasmar en el ritmo de las ilustraciones. La portada fue el final. La suma de cada sensación. Ese todo. El movimiento, el grito, el beso, el suspiro. Cada Fátima. El pasado que la ha llevado a este momento actual. A ser la gran mujer que es. La misma que ha aprendido a beberse los vientos.

Texto e ilustraciones de Saray Pavón.
Poemario: Y beberme los vientos, de Fátima Fernández Baena.
Aquí para leer la reseña de A. Moreno.

Por si las voces vuelven (reseña)

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No soy de dejarme llevar por el runrún tipo spam que hacen las grandes editoriales con sus libros, pero desde que supe de Por si las voces vuelven tenía ganas de zambullirme en él. Y ese deseo surgía por la temática y el escritor (Ángel Martín). Así que fue un acertado regalo de Reyes.

Lo leí tras terminar la novela Sigue como si estuvieras viva de Rafael Fernández Ruiz, así que la similitud de las sombras con las voces me hizo despotricar un poco sobre las editoriales que no apuestan por libros diferentes si no tienen el respaldo de un 'personaje público' (el camino mediático, los seguidores, etc.). También, a su vez, me alegré por esa apuesta sin riesgo ya que creo que es importante acercar a la masa -o sociedad- temas que siguen siendo tabú y hacer tangible una propuesta que se sale de los caminos comunes. Dicho esto os recomiendo encarecidamente que os hagáis con ambos libros, porque se disfrutan a muchos niveles (el cómo está escrito, lo que dicen, etc.).

Lo más escalofriante es que a cualquiera de nosotros nos podría pasar el hacer 'crec' y que se rompa lo que hasta entonces era nuestra vida. El desencadenante no tiene porqué ser el mismo: igual a ti te sucede si te das un homenaje de porros o monguis y otra persona se quiebra con los acordes de una guitarra; por eso mismo es bueno tener recursos que nos puedan ayudar a abrir los ojos y escapar de ese bache sin que quedemos en siniestro total. La literatura siempre ha sido un buen aliado para despertar, incluso si eres de los que les sirven los libros de Jorge Bucay o Paulo Coelho, lo importante es que encuentres lo que a ti te sirve para reconstruirte.

Y ya me meto en materia. Por si las voces vuelven consigue captar toda mi atención y que sea tan sugerente como la frase de '¿Quieres un café?' (si no me conoces está comparación está a la altura de las hojas caídas, pero te hago saber que me identifico con la palabra 'cafemaniaca'). Es bastante interesante observar cómo somos capaces de justificar cualquier cosa (desde situaciones surrealistas a actos descabellados) creando diferentes tramas. Todas ellas le dan coherencia y cohesión a cada paso que hemos dado, por más que llevemos un buen trecho yendo en contradirección. Y eso complica que frenemos en seco y podamos corregir, más bien seguiremos con la inercia avanzando hacia nuestro estrellato.

Podemos encontrarle significado a cada detalle de cada viviencia con tal de corroborar que tenemos razón. El ver todos los sucesos como señales: nos reafirma y nos hace cruzar límites. Además nos agota, porque cada decisión está alterando el presente y el futuro, el efecto mariposa nunca duerme. El estado de alerta es abrumador y fascinante al mismo tiempo, así que casi con total probabilidad evitaremos abrazar a morfeo añadiendo más café a nuestro organismo. El estrés que genera el no bajar la guardia hará su aparición estelar tarde o temprano y, entonces, tendremos suerte si al quebrar algunas de esas barreras a alguien de nuestro entorno se le enciende la bombilla de emergencia y decide actuar (que la sociedad nos ha educado más bien para 'ver, oír y callar', para hacer la visita gorda y pensar que ya se encauzará -sin que interfiramos-, aunque eso pueda ser perjudicial y genere un estado irreversible).

Lo normal es que aunque traspases las puertas del ala de psiquiatría del Hospital y vayas rumbo a tu casa, esa vivencia no se deje allí encerrada sino que te acompaña e influye en las siguientes decisiones e interacciones. Te vuelves con un lote de pastillas para mantener el equilibrio del cerebro y la decepción contigo mismo. El miedo y la inseguridad se suman al viaje y dificultan todo. Retomar las riendas y encontrar motivos que alejen la depresión no es tan sencillo como nos lo pintan en las frases de autoayuda. La lucha es diaria, las emociones son inestables y las voces se vuelven sombras que potencian tu desasosiego.

Y para los que tenemos un familiar que... o hemos pasado por un episodio que... sabemos del estigma de decir 'Yo estuve ingresado...', o 'mi padre tiene esquizofrenia' o cualquiera que sea la frase que se ajusta a tu situación. Porque a la gente le condiciona, siente miedo a lo que desconoce, se abruma pensando si es hereditario o si puedes tener una recaída... y van distorsionando la imagen que tienen de ti. Pero no entres en pánico, demasiado tienes con la autoflagelación que ya has pasado. Y es totalmente normal que titubees las primeras veces al contar ciertas cosas, porque no quieres soltar algo que desencadene una alerta visual y acústica recorriendo la ciudad a toda pastilla. Nadie quiere ser el que va dentro de una ambulancia y menos repetirlo, si es el caso. Pero cuando logres descoser la zozobra y abras en canal las emociones, es conveniente saber que habrá gente que salga de tu vida y eso será positivo, porque no iban a aportarte mucho más... y los que se queden: atesóralos. (Que a ver, esto es muy genérico todo, cada persona es un mundo y lo que sirve para mí puede no servirte y viceversa).

La paciencia será un gran aliado así que si no gozas de una buena cosecha tendrás que cultivarla (sin estar haciendo apología a las drogas, que ni fumo ya hace más de la mitad de mi vida). Y no está de más que entiendas que aunque desde fuera te pueda parecer que alguien no se está esforzando lo suficiente, a veces con el simple echo de haber salido de la cama ha gastado toda la energía de la que disponía en ese momento.

El capítulo 12 (adiós a las voces) desenroscó la llave de paso de mis lagrimales. Tuve que parar de leer e intentar sacar a mi padre de mis pensamientos. Es complejo vestirse del otro y que no se te haga un nudo en el corazón. Y en el capítulo 16 donde él menciona a Ketto mis generosas lágrimas dibujan el nombre de Yuki.

Me parece, más que valiente, generoso el acto de compartir tu propia experiencia para que pueda ayudar a otras personas (eso no quiere decir que tenga que ceder sus ganancias a cualquier asociación que investigue las enfermedades mentales o que sirva para facilitar recursos y asesoramiento a los que están en un momento peliagudo). Y la verdad es que ha sido una lectura entretenida, electrizante y muchos más términos que podría poder para manifestar que me ha bañado en muchas sensaciones, pero lo dejaré en un agradecimiento a Ángel por plasmar en un libro tantas voces (#post-it #nohagaisruidoqueestoytrabajando) y a A. Moreno por acertar aunque ya haga tiempo que no le escribo carta a los Reyes Magos (aunque a veces sí pido cosas para los gatos que rescato 😬).

Y bueno, si eres de los que no se sienten atraídos por la lectura (creo que esos no habrán llegado a esta parte de mi reseña 😅), también está en audiolibro, narrado y comentado por él. Eso mola porque se percibe 100% del mensaje a través de la entonación y es como escuchar uno de sus monólogos (aunque yo lo he leído con su voz).

Y, parafraseando:
Te quiero mucho.
A hacer cosas.
Post-it.

Sigue, como si estuvieras viva (reseña)

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Me casé con un libro. Sí. Habiendo leído sólo la primera página (ni siquiera el capítulo entero) de la previsualización que puso Rafael Fernández en su web. La preventa de la segunda edición (corregida y ampliada) de Sigue, como si estuvieras viva tenía esa peculiar y bonita condición: 'no sólo lo estás comprando, te estás casando con él'. Y no proseguí con las páginas liberadas porque con la primera carilla ya sabía que quería darme el atracón de palabras, que deseaba tenerlo ya entre mis manos.

Y por fin llega un sobre (aquí puedes ver el unboxing). Lo abro, destrozo el papel de regalo y me pongo el anillo simbólico de nuestra unión. Observo la chula e inquietante portada de Sigue, como si estuvieras viva, que está escrito, ilustrado, maquetado y diseñado por Rafael Fernández Ruiz. Por fin puedo devorarlo. Voy pasando páginas disfrutando de cada ilustración que aparece y encuentro los textos turbadoramente adictivos. Quieres continuar leyendo, saber más, saciar la curiosidad del qué va a pasar y todo eso es gracias al ritmo y estilo de escritura que tiene. Y las láminas (a todo color), que son el broche adecuado.

Te aconsejo que lo abras un día que puedas leer sin parar, porque te costará soltarlo en la estantería hasta que no termines. Es un chute de genialidad y originalidad, con giros que descuartizan la idea que ibas construyendo para darte algo todavía mejor. Brutal. Y siento que da para segunda parte (ojalá Rafa lo perciba así también). Ya sabéis que no soy de hacer spoilers así que leed sin recelo sobre qué va.

Las sombras son esas compañeras infatigables que nos siguen a todos lados y que nos llenan la cabeza de noes. También son los miedos hinchados, la conformidad con lo mediocre y la no lucha hacia los sueños. Tratan de boicotear nuestra felicidad, de acabar con la parte creativa. A veces adoptan una forma familiar (de padre, de pareja, de ídolo...) y, en otras ocasiones, utilizan nuestra propia voz para acallar ese deseo de romper con la rutina y lanzarse a cazar ilusiones.

Y hay que tener mucho valor para no escucharlas, para conseguir darles la espalda y no hacerles caso. Porque saben mucho: juegan con las inseguridades, nos venden que la estabilidad y la sensatez tienen un horario fijo y un salario a final de mes, nos hacen sentir que nuestras pasiones no merecen ni una oportunidad. Nos preguntan que cuántas personas conocemos que trabajen en lo que les gusta, nos susurran que nuestro ego es enorme y nos vamos a estrellar, nos ofrecen la comodidad de ser un eslabón más de la cadena. Las sombras son capaces de cualquier cosa con tal de conseguir otra cáscara gris de humano.

Lo recomiendo sin ningún pero y con orgullo (porque he elegido bien: me he casado con un librazo). Y tanto como autorregalo como para sorprender a alguien.

Me encanta que Rafa haya apostado por su escritura, que no se haya dejado apagar o empequeñecer por los requisitos editoriales y haya movido cielo y tierra para traer al mundo 10 novelas. Y siempre me surge la sensación agridulce con las -grandes- editoriales: me da coraje que incorporen libros atípicos a su catálogo sólo si están respaldados por un nombre archiconocido que les va a asegurar ventas y, a la vez, pienso que gracias a eso se normalizan obras diferentes. Por ejemplo, las voces que describe Ángel Martín (en su primera novela Por si las voces vuelven publicado por Planeta) se parecen a las sombras que se manifiestan en Sigue, como si estuvieras viva, publicado por 'Mi cabeza', creada por Rafa para dar cabida a sus inquietudes sin filtros de lo que es políticamente correcto y sin tener que ceñirse al estilo de los envases del resto de productos de una línea editorial; y la única diferencia es esa: el respaldo de una carrera disparada por la televisión. No malinterpretéis mi comentario: he disfrutado también con la lectura de Por si las voces vuelven pero me crispa el sistema que controla los escaparates de lo que consumimos.

Pero dejando de lado mi rebeldía contra los protocolos sociales, debo recalcar que he gozado mucho con Sigue, como si estuvieras viva, tanto que me declaro lectora frikifan de Rafa, de esas que nada más que puedan tendrán una estantería esclusiva para sus obras. Y no sé cómo son las otras novelas que tiene porque pese a que ha liberado todos los inicios en su blog, creo que sí me adentro en esos mundos sólo conseguiría salivar más y que la espera para leerlo al completo sea más larga.

Si he tardado en compartir la reseña es porque la etapa no estaba siendo muy propicia, pero no os preocupéis que estoy recuperando a Saray ;)

Si tienes curiosidad pero te da miedo lanzarte al vacío y comprar sin curiosear primero en la pedazo de web que se ha currado Rafa, si te vas al apartado tienda, cada libro tiene liberado el inicio... así que 'enjoy it' y sobre todo si te engancha: ¡hazte con él! Que me parece ultra importante el apoyar a artistas que apuestan por su trabajo, que se esfuerzan en dar lo mejor de sí mismos y que cuidan los detalles.

De columpios y charcos

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Son dos los libros de Luis Piedrahita que he disfrutado: Dios hizo el mundo en siete días... y se nota y, ahora, ¿Por qué los mayores construyen los columpios siempre encima de un charco?. Sigue en su línea de tornar situaciones comunes y diarias en una carcajada o un '¡anda que no!', porque ¿quién no ha pensado que hay momentos en los que sobra un brazo o que la cama debería tener un hueco para meterlo cuando te pones de lado?. Pero vayamos al inicio, justo a lo que encontramos antes de las geniales chifladuras de Piedrahita.

Buena selección para el prólogo. Alejandro Dolina nos adentra en el mundo de Luis, sin florituras ni pomposidades, en clave de humor, como no podría -o debía ser- de otra forma, y además resuelve la cuestión inicial. Dinámico y entretenido (aquí podéis leer un fragmento), como lo que encontramos después.

En éste libro encontraremos capítulos o cosas del cuerpo, cosas del agua, el mundo de la información, cosas de la cocina, avatares de la vida y otros objetos olvidados hasta ahora. Empieza muy en la línea de Dios hizo el mundo... pero es como si se hubiese quedado el tapón de la botella del libro, mientras era un borrador, un poco abierto y se le ha ido algo de gas. ¡Ojo! un poco, que no estés en todo momento con la risa o la lagrimilla tiene su lado positivo: no van a encontrarte muerto, con una sonrisa enorme, sí, pero tieso por asfixia de risa. Aunque ¡cuidado!, hay picos donde se recupera la chispa mortal.

Si queréis seguirle la pista a Luis Piedrahita en su blog, twitter,... 

Imagen: portada del libro. Fotografías de cubierta: Gonzalo Jerez, El Selenita; Diseño de cubierta: Erik Ziegler; Dirección de arte: Ximena Feijoo; Vestuario: Alegría y decisión.

La dependienta

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La dependienta, de Sayaka Murata, apareció en los relacionados de una búsqueda de un libro que me interesaba e, inmediatamente, captó mi atención. La portada (imagen de Yuschav Arly y diseño de la cubierta de Elsa Suárez Girard) simple y directa, una composición equilibrada o exquisitamente minimalista, podría decir; el título y el querer descubrir literatura extranjera (para mí) me hicieron darle directamente a añadir al carrito.

Leí brevemente la sinopsis (para que no me destripasen mucho) y me convenció, aquí os la comparto: Keiko Furukura tiene 36 años y está soltera. De hecho, nunca ha tenido pareja. Desde que abandonó a su tradicional familia para mudarse a Tokio, trabaja a tiempo parcial como dependienta de una konbini, un supermercado japonés abierto las 24 horas del día. Siempre ha sentido que no encajaba en la sociedad, pero en la tienda ha encontrado un mundo predecible, gobernado por un manual que dicta a los trabajadores cómo actuar y qué decir. Ha conseguido lograr esa normalidad que la sociedad le reclama: todos quieren ver a Keiko formar un hogar, seguir un camino convencional que la convierta, a sus ojos, en una adulta.
Con esta visión hilarante de las expectativas de la sociedad hacia las mujeres solteras, Sayaka Murata se ha consagrado como la nueva voz de la literatura japonesa.


En las primeras páginas vislumbro la acidez y originalidad de Amélie Nothomb (concretamente me ha recordado a Metafísica de los tubos, mi favorito de los suyos) y eso ya es un punto a favor. Desde el presente donde encontramos a Keiko atendiendo a varios clientes, nos hace flashback y comienza a relatar una serie de sucesos infantiles que nos muestran su verdadero yo (su punto ásperger y/o pragmático), ese que tiene que ocultar para pasar desapercibida y encajar en la sociedad. Aquel trabajo repetitivo y metódico le aseguraba una estabilidad emocional, aunque para ello copiaba los patrones que le habían enseñado en el curso de formación inicial (la voz, cuándo sonreir, etc.).

De ritmo rápido y adictivo, voy pasando páginas con ganas de saber qué sigue, hasta qué pundo de la vida de Keiko nos va a mostrar Sayaka. Así que prefiero no hacer spoilers, no condicionar y dejar que sea la dependienta la que os lleve de la mano y os muestre dónde está la estantería que no encontrábais.

Para quien esté indeciso: la editorial DuomoEdiciones facilita un pdf con el principio de la novela.

Reseña de Saray Pavón
Imagen: Portada (imagen de Yuschav Arly
y diseño de la cubierta de Elsa Suárez Girard)

Gatos repudiados

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Los que me conocen saben que para mí no hay gato con esa etiqueta (ya que hasta podría llegar a cogerle cariño a los pelones o los achatados), que pese a mi alergia tengo varias ronroneadoras por la casa y que colaboro cuándo puedo con protectoras gatunas. Y precisamente a mis manos llegó el libro de Gatos Repudiados, de Eire, por un rescate tricolor.

Toda la historia previa me hace coger y abrir el libro con una sonrisa. Que se mantiene mientras me entero de que surgió por unos dibujos descartados para un proyecto que se publicó en 2018 con otras ilustraciones de Eire pero, para nuestra suerte, se atrevió a darles una segunda oportunidad creándoles una historia que Alianza editorial acogió en su regazo.

Tras la tapa dura se encuentra un catálogo de almas felinas donde nos presenta una clase de gato en un poema, su refrán, botiquín y hábitat. Es inevitable, si eres amante de los gatos y has rescatado o sido voluntaria, que tras cada descripción se abran las compuertas de tu memoria -con tristeza y cariño- (y estoy segura que tras la gruesa capa de miedo, con constancia y paciencia, se han tornado esas 'taras' en un motivo más de alegría en tus días). Se disfruta de una sentada y seguro que acertarás si le regalas este libro a una persona con esencia felina.



Reseña y fotografías de Saray Pavón
Ilustraciones de Eire

Directores.

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Dice Fererico Babina que "Los directores son como los arquitectos del cine. Ellos son los que construyen las historias que, al igual que los edificios, envuelven al espectador y lo llevan a explorar diferentes mundos. Con su propio estilo, lenguaje y estética, cada uno planea y construye lugares e historias que nos acogen durante el transcurso de las películas." Me encantó la manera de definirlos y su composición Archidirector: ilustraciones de casas imaginarias de grandes directores de cine, por eso voy a utilizar algunas en esta entrada donde pretendo hablar de directores de "pata negra". Son seres de humor acarbonado y estética peculiar, que con dóciles procedimientos o rarezas ahuyentan la rutina y cambian los esquemas argumentales, visuales, etc.

Para mí, entre estos seres se encuentra el creador de Cabeza borradora (David Lynch), de Lucy (Luc Besson), Origen (Christopher Nolan) y un largo etcétera (que si me extiendo a la lista de películas favoritas...) que normalmente tienen más de un trabajo sublime. También las series han ganado una buena posición, en este aspecto, desde que me bebí A dos metros bajo tierra (Alan Ball), Hannibal (Bryan Fuller), Fargo (Noah Hawley), Peaky Blinders (Steven Knight), Sherlock (Steven Moffat y Mark Gatiss), True Detective (Nic Pizzolatto), etc. Sus texturas e historias son tan envolventes que cuando se terminan quieres que pase algo de tiempo para volver a ellas.

Normalmente, sus nombres están relacionados con la grandeza. Esperas algo que te revuelva las tripas, que no te deje indiferente. Es cierto que en alguna ocasión eso de tenerlos en un pedestal -de estilo y buen criterio- genera los chascos, pero tienden a ser una apuesta segura. 

Hay directores que nadan a contracorriente, que rompen moldes y experimentan con sus creaciones y su público. Y nosotros, como cobayas enganchadas a un cacahuete, no podemos parar de consumir su arte hasta que sale el 
FIN.
















Texto de Saray Pavón
Imágenes de Federico Babina 

Millennium (6)

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El hombre que perseguía su sombra me dejaba un sabor agridulce y pese a ello nada más terminarlo me adentré en La chica que vivió dos veces. En tramos se nota otro aumento de nivel en la escritura de David y eso se agradece (también que termine su incursión en Millennium).

Son 578 páginas en la edición de Destino. Y, sí, también le sobran unas 100 páginas de repeticiones y explicaciones de papilla. En el prólogo se cuenta la historia de un mendigo que muere en soledad. La primera parte nos habla de los desconocidos, aquellos que mueren sin nombre e incluso sin tumba, otros son una cruz blanca en un campo minado de ellas y a unos pocos le erigen un monumento, como la Tumba del Soldado Desconocido. Con el descubrimiento de la muerte del mendigo comienza el final de esta historia. 

Cuando aparece un muerto siempre hay quien revisa sus bolsillos. Lo material que dejan en algunos momentos traza un halo de luz que desvela la personalidad y su historia. Entre las pertenencias de este sin nombre se encuentra el teléfono de Mikael Blomkvist (ya sabemos que una de las tramas será el dúo Salander-Blomkvist resolviendo este enigma). A veces la muerte nos enseña. Muestra conocimientos que no queremos ver aunque sepamos que están ahí. Las cicatrices de nuestro cuerpo nos conforman, somos nosotros. La piel, en ocasiones, dicen más que nuestras propias palabras. A veces sólo hay que seguir las pistas genéticas.

Lisbeth avanza. Pasa de presa a cazadora. Busca, analiza y... comienza la película de Antena3 de las hermanas gemelas. Con otras subtramas de personajes que apoyan a Camilla (también conocida en su círculo como Kira), de denuncia de las fábricas en Rusia de ‘fake news’: noticias falsas y mentiras originadas por piratas informáticos capaces de propagar el odio racista e influir en las elecciones y las políticas de otros países a conveniencia, y un romance en el que se enreda Lis. con una mujer maltratada.  

El fuego lo consume todo. Los rastros, la ira y la emoción inicial que tenía antes de enfrascarme en la continuación de Millennium. La olla a presión va perdiendo su fuerza y nos dan un final a lo Disney. Ese combinado azucarado ha sido el motivo de mi tardanza para escribir mis impresiones, normalmente la pereza se mete en mis venas cuando la pasión se ha evaporado. ¿Por qué te han hecho esto Lisbeth?  

Conclusión: La trilogía original de Stieg Larsson es recomendable al 100% y lo dejaría ahí. La continuación de David Lagercrantz es absolutamente prescindible porque no le hace justicia a la saga Millennium. 

Reseña de Saray Pavón
Imagen portada del libro

Millennium (5)

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Después del final surrealista dulcimoña que nos dejó en Lo que no te mata te hace más fuerte, da un giro drástico en el primer capítulo de El hombre que perseguía su sombra. Lisbeth Salander se encuentra en la cárcel (cumpliendo una condena de dos meses por apropiación indebida e imprudencia temeraria en los hechos que sucedieron al asesinato de Frans Balder). Allí se convierte en la protectora de una joven de Bangladesh que ocupa la celda vecina, a la que peligrosa líder de las internas tiene en su punto de mira. Desde la primera página se nota una mejora en el estilo y trama. Según avanzamos hay momentos en los que recordamos que es David, y no Larsson, el que escribe.

Tras una visita de Holger Palmgren a Lis., indaga de nuevo en una serie de documentos que contienen información relativa a los abusos que sufrió en su infancia. Reaparecen los fallos de guión: por ejemplo en el anterior libro Palmgren ya está recuperado por completo y en este depende por completo de asistentes que lo cuidan en su casa. ¿En tan poco tiempo? Además parece que David se haya olvidado de la trama que creó: surgen más personajes nuevos en lo que viene siendo otra ruta que se aleja de Millennium 4. ¿Y camilla? ¿Ya no pinta nada el niño autista prodigio? Nos mete un montón de background de Lisbeth en relación a esas personas que se suman a la trama. El pasado es como una tumba profanada de la que se siguen sacando huesos, el pasado nunca descansa.

En paralelo Mikael Blomkvist y nuestra chica tatuada emprenden una búsqueda que puede sacar a la luz uno de los experimentos más atroces auspiciado por el Gobierno sueco en los años ochenta. Los indicios los llevan hasta Leo Manheimer, socio en la financiera Alfred Ögren.

Son 596 páginas en la edición de bolsillo Booket. Y, sí, también le sobran mínimo unas 100 de repeticiones y explicaciones. Me da coraje los escritores que tratan a los lectores como si no pidiésemos atar cabos y hacer las conexiones cuando empieza a insinuar por dónde va a encaminarse. David nos coge de la mano y hace la ruta, incluso varias veces, para que hasta el más despistado no se pierda (consiguiendo cansancio en los más espabilados).

Cuando los meandros del río Salander nos encaminan a estudios de la genética y el entorno se retoma la conexión con la trama de Lo que no te mata te hace más fuerte. Se concluye la investigación con flechas que apuntan a La chica que vivió dos veces. 


Imagen portada del libro
Reseña de Saray Pavón

Millenium (4)

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Las portadas de la segunda trilogía mantienen el autor (Gino Rubert) y por lo tanto la estética de sus antecesoras. En La chica que soñaba con un bidón de gasolina y una cerilla Gino fue borrado con photoshop de la ilustración, sin embargo en la cuarta entrega permanece su imagen. Comentaba en la reseña de La reina en el palacio de las corrientes de aire que tenía ganas y curiosidad por zambullirme en la continuación y que no era lo mismo leer sabiéndolo como último libro que conociendo su retorno, no obstante aunque se mantengan características de ediciones anteriores, en la lectura nos despedimos, definitivamente, del ritmo y estilo de Larsson. Las esperanzas se esfuman y los guiños a las historias pasadas tampoco mantienen ese cariz que conocíamos. 

No soy muy dada al chismorreo ni a interesarme por la vida de los autores que me gustan, salvo excepciones o información que salta al buscar otra. Justo al terminar la relectura de la saga de Stieg Larsson, A.Moreno me preguntó si sabía en quién habían caído los derechos de dichos tomos tras la muerte del autor y mis hombros se alzaron y mi rostro mostró un 'ni idea'. Y... serendipia: El escritor sueco nunca se casó con Eva Gabrielsson -con la que vivió los últimos 30 años- para protegerla de los peligros de estar vinculada a alguien que investigaba los movimientos de la extrema derecha de su país, pero no haciéndolo la dejó más desprotegida que nunca. Murió de repente y no dejó testamento. Los herederos legales, su padre y su hermano, no quieren darle un duro. Además también encontré que el manuscrito que tenía empezado de la cuarta historia (que no se utiliza en Lo que no te mata te hace más fuerte) son 200 páginas de una sucesión de escenas inconexas, sin hilo argumental marcado, donde Lisbeth Salander se va vengando de todos los que la hicieron daño de un modo u otro, y por cada uno de ellos borra un tatuaje de su cuerpo. Lo ha contado Eva en sus memorias Millenium, Stieg y yo, donde expone también su deseo de continuar la saga, ya que ella misma lo ayudó a escribir la hiperfamosa trilogía, pero las tensiones generadas por el fallo de la herencia dificulta que pueda hacerlo.
Si esperas que Lo que no te mata te hace más fuerte inicie con Lisbeth Salander te quedarás con las ganas. La primera escena nos muestra un mal padre (Frans Balder, un ingeniero informático) que está a punto de dar un giro drástico a su vida para ejercer como un pilar en la de su hijo autista de 8 años de edad. Pese a no haber pronunciado ninguna palabra aún, arma y desmonta complicados puzzles con velocidad. En el siguiente capítulo ya hay algo conocido: un desmejorado Mikael Blomkvist. El auge del periodismo quedó atrás. Pero no es sólo su carrera profesional, sino todo el atractivo que emanaba en su personalidad parece haberse esfumado con las nuevas reflexiones sobre la extraña amistad con Lis. (hay, miedo me da, lo que le haya hecho a ella). 

Los esbozos que van mostrando a WASP distan mucho de la esencia de Salander. Parece que más que leer la trilogía de Stieg Larsson se haya conformado con la adaptación cinematográfica y de ahí ha sacado la base de cada personaje (ya sabéis que las películas, para mí, dejaron mucho que desear). Y mi miedo se confirma cuando aparece: a mis ojos no es más que una muda de piel -ya seca- de una mujer todoterreno. Además fallos de guión, entre otras cosas menciona que su nueva casa está decorada a parches con muebles de IKEA y que se acostó en uno de los muchos dormitorios, cuando el creador de Lis. había dejado claro que amuebló completamente 3 estancias (y una era su estudio-dormitorio) de toda la casa, el resto estaba vacío. 

Son 651 páginas en la edición de Destino (los anteriores eran de booket, edición bolsillo) y le sobran mínimo unas 100 páginas de repeticiones pasadas (no hace falta que expliques el archiconocido pacto que tiene Erica con su marido Greger en el que puede seguir tirándose a Mikael, ni que insistas en describir todo el bagaje de Salander -Zalanchenko, hacker, etc.-) y por lo menos otras 100 de reiteraciones de la historia actual. Reconozco que si no fuese porque tengo los siguientes tomos lo hubiese aparcado y a otra cosa. 

Bien es cierto que después gana interés y que si lo tomas como una novela ajena a la trilogía anterior no está mal pese a lo previsible de la trama (para personas que disfrutan con lo sensacionalista y las películas/literatura más lineal, si bebes del estilo de David Lynch o de Chuck Palaniuhk no te lo recomiendo). El problema sobre todo reside en la comparación... vendría a ser como esperar que la segunda temporada de True Detective esté en la misma categoría que la primera o como cuando un niño espera un muñeco original y le regalan la versión barata. No me entusiasma pese a enlazar el cosmos (agujeros negros, singularidades, etc.) con el hacking y la inteligencia artificial. 

Las partes que constituyen la novela tienen fragmentos sobre números primos, criptografía y otras pistas de lo que va a destejerse en la trama. En un momento dado aparece una frase de Nietzsche: Was mich nicht umbringt, macth mich stärker (lo que no me mata me hace más fuerte) enlazando así la parte de misógina del autor de esa premisa con la de Alexander Zalanchenko. Y ya sabemos que Lisbeth es la que odia a los hombres que odian a las mujeres, sin embargo su hermana gemela, Camilla (que ha sido mencionada en varios momentos previos por Larsson), siente afinidad por este. Anteriormente se encuentra siempre desaparecida y en guerra contra su hermana por sus personalidades opuestas. Ahora descubrimos que fue la instigadora de las desgracias escolares de Lis., haciendo uso de su belleza manipulativa, y otros detalles que no desvelaré para no hacer spoiler. Éstos imanes opuestos agitan un cóctel, ya de por sí bastante explosivo, mientras se acercan. 

Sí ya Larsson nos mostraba de dónde venía la fortaleza y identidad de Salander, en esta entrega David nos estrujará las patatas y nos dará la papilla. En esta ocasión Palmgren, coincidiendo con otros que la investigan, relaciona a Lisbeth con la avispa de Marvel, no obstante en ese terreno no puedo pronunciarme puesto a que no he leído ningún cómic del personaje. Pero, reitero, conforme avanzan las páginas mejora la acción. Y aunque resuelva algunos asuntillos lo importante se queda para la continuación. Si quieres saber qué sucede tendrás que explorar El hombre que perseguía su sombra. 

Resumiendo: si lo tomas como gente ajena (con los mismos nombres que una potente trilogía que has leído previamente) te puede enganchar y/o hacer pasar una lectura agradable; si no logras disociarla te chocarán y rechinarán un montón de detalles que cambian la esencia de los personajes. Personalmente si no tuviese ya los ejemplares siguientes abandonaría la saga. 


Imagen principal: portada del libro
Reseña e ilustración de Saray Pavón

Millennium (3)

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Os habréis dado cuenta de que hay muchas cosas que no las menciono en Los hombres que no amaban a las mujeres y que luego, en la reseña del siguiente tomo, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, ya os comento con total libertad; esto lo hago para no destripar demasiado del libro que aún no os habéis leído. Para evitar spoilers o restar suspense a la trama. Conforme avanzamos descubrimos detalles suculentos y cruciales del pasado de Lisbeth Salander y no es plan de ser una aguafiestas. 

Como viene siendo normal, en la segunda entrega se zanjan asuntos pero aún quedan cabos sueltos. Recuerdo que La reina en el palacio de las corrientes de aire fue el que menos me apasionó. No es que estuviese mal, pero faltaba una pizca de vertiginosidad y enganche o esperaba algo que no cuajó. En la relectura la percepción ha sido similar. Mantengo que es el que disminuye mis ansias y es el que me ha gustado menos de la saga, por el momento. Y el problema es la repetición. Las partes nuevas son como cocaina/café/bebida energética/añadir aquí sustancia que te estimula/ y el pero es que repiten sucesos anteriores a modo de explicación. Si bien es cierto que en la vida real pasa, si hay que actualizar a diferentes personas de lo mismo y no están compartiendo momento tendremos que reiterar lo ocurrido, pienso que en un libro puedes zanjar con 'tal puso al corriente de la situación a su compañero' o algo así. Luego también, queriendo hilar todo muy bien, peca -para mi gusto- de explayar aspectos que no son relevantes porque no modifican del curso de la historia. 
La reina en el palacio de las corrientes de aire son 868 páginas. Como mencionaba antes sobra lo que ya conocemos pero los nuevos acontecimientos merecen la pena porque son Larsson en estado puro. Mi impaciencia me haría descartar mínimo unas 200 páginas de cosas que ya sabemos. Como lectora quiero avanzar en los acontecimientos no bañarme en agua estancada. Excesivas 'subidas y bajadas de tensión'. De todos modos, quieres saber qué pasa y nada es un handicap demasiado fuerte como para aparcar la lectura. Es cierto que cuando lo finalicé por primera vez no había prevista ninguna futura continuación por el fallecimiento del autor. Por lo que la percepción cambia al volver a adentrarte en él sabiendo que no todo va a concluir ahí. Cuando se filtró que aún siendo esta la última entrega, Larsson tenía ya el manuscrito empezado de una cuarta historia y preparaba una serie con 10 episodios, muchos esperábamos que lo publicasen, sin embargo según leí en Lo que no te mata te hace más fuerte, David Lagercrantz no se utilizó ese material. 

Las aperturas de las partes del libro tratan sobre mujeres guerreras, fuertes y pioneras en tiempos donde se quería amarrar y encorsetar el potencial femenino al ámbito del hogar. Mujeres que han dejado una fuerte impronta y han contribuido a los derechos ganados, hasta la fecha, para el sexo femenino. Otra de las diferencias es que esta novela se trata de una continuación del segundo tomo (a diferencia del primero que es auto-contenido).

La mayor parte del tiempo Lisbeth se encuentra en el hospital (momento idóneo para la relectura eso de estar de postoperatorio). Ha sobrevivido y permanece en la UCI. Su vida pende de un hilo, pero su sed de venganza sigue intacta. Mientras tanto, el bizarro mundo de pornografía infantil y sádica, de perturbaciones realizadas sobre víctimas de trafficking y otras turbulencias recaen sobre los hombros de demasiadas personas. Todos tienen en común vicios y deseos de acallar una posible fuga de información. Nadie quiere descubrir su verdadero yo, su monstruo hambriento. 

Dos sectores trabajarán duro: uno para destruir la verdad y otro para sacarla a la luz. Se teje toda una red para proteger, una vez más, a Alexander Zalanchenco (Zala), esas organizaciones secretas que han trabajado a tiempo completo tapando los destrozos y los excesos del padre de Lis. se verán obligadas a construir una estrategia para volver a inhabilitar la voz de Salander. Teleborian será el peso fuerte de esa guerra. Por otro lado varios amigos de WASP, entre los que se encuentra Mikael Blomkvist, tratarán de demostrar que ella no cometió los tres asesinatos (Dag Svensson, Mia Bergman y el administrador Nils Bjurman), que hay un club de Zalanchenco pretendiendo usar a Lisbeth como cabeza de turco y que las instituciones gubernamentales le han destruido la vida. Para ello, entre otras medidas, la revista Millennium pretende sacar una potente exclusiva exponiendo esa red y la realidad de Lisbeth. 

Cuando llegues a la parte del juicio el ritmo irá in crescendo, retomando la adición que generan las entregas anteriores. Y ahora sólo queda colocar el tomo en la estantería y coger Lo que no te mata te hace más fuerte.  

Imagen principal: portada del libro
Reseña e ilustración de Saray Pavón

Millennium (2)

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En Los hombres que no amaban a las mujeres quedan pocos cabos sueltos. Se zanjan investigaciones y enigmas para recolocar la vida de cada personaje principal. Pero hay asuntos agazapados, esperando su momento. Y muchos de ellos resurgen en La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina.  

Larsson sabía dar la información con cuentagotas, mantenerte en vilo y magnetizarte. Cuando creemos que comenzamos a ver más que la punta del iceberg nos enreda, desvía nuestra atención pero no nos resta entusiasmo. Es una pena que la publicación de sus libros fuese póstuma aunque creo que es una de las causas de que se posicionase en el número uno de ventas en poco tiempo. ¿Morbo? Supongo que sí. Aunque me entristezca perder a un autor que me ha cautivado no niego que siento curiosidad por la continuación que le ha dado David Lagercrantz, pero todo se andará. 
La segunda entrega se inicia de manera perturbadora. El prólogo narra la vivencia de una niña capturada por un hombre no identificado. Dentro de la habitación oscura, para lidiar con su situación, se repite mentalmente un episodio pasado cuando arrojó gasolina a un hombre dentro de un automóvil y le tiró una cerilla encendida.

En los cuatro capítulos siguientes nos encontramos con cambios. Distanciamiento, viajes, interés por materias como las matemáticas y dos ajustes corporales. Lisbeth Salander tiene 26 años. El teorema de Fermat es su nuevo asombro mientras está enfrascada en otro asunto a resolver. El abogado que lleva su caso, Bjurman, vuelve a acaparar atención moviendo los hilos del historial de Salander y tramando una venganza cuando esta regrese a Estocolmo. Reaparece su anterior gestor, Palmgren, aún recuperándose de la apoplejía sufrida y la relación con Mikael Blomkvist es como una lata de conservas, olvidada en la alacena, de la que tirar en caso de agotar otras existencias. Sabemos que la palabra emergencia para ella no es empleada a la ligera. Mientras otros se llevan las manos a la cabeza por nimiedades ella hace malabarismos con asuntos peliagudos. 

Ahora Mikael Blomkvist, que goza de cierto prestigio profesional, trabaja mano a mano junto al freelance Dag Svensson en un libro sobre el tráfico y prostitución de mujeres procedentes del este, en Suecia. El punto de partida e inspiración de Dag es la tesis acerca de tráfico sexual de su pareja, Mia Bergman, que es estudiante de doctorado, criminóloga y experta en estudios de género. Ambos obras son una bomba de relojería. 

El ritmo frenético empieza cuando Svensson, su pareja y el administrador Nils Bjurman aparecen asesinados y todas las pistas apuntan a que la autora de los tres crímenes es Lisbeth Salander. Se abrirán varias investigaciones: la policial, una de la empresa Milton Security liderada por Dragan Armanskij y la tercera de Kalle Blomkvist. Obstinadamente decidirá investigar los crímenes por su cuenta para demostrar la inocencia de su amiga. Esas indagaciones rescatarán nombres y nuevos personajes que aporten luz u oscuridad a la novela. Como Peter Teleborian, que es una autoridad médica respetada en el ámbito internacional y se le considera un destacado experto en enfermedades psíquicas.

¿Estás deseando seguir con la historia? Adéntrate en La reina en el palacio de las corrientes de aire.

Imagen principal: portada del libro
Reseña e ilustración de Saray Pavón

Millennium (1)

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Hace tiempo hablé del personaje Lisbeth Salander, he hice una mención pasajera de los libros en los que aparece. Prometí adentrarme en ellos y hacer una reseña de cada uno y por fin ha llegado el momento. 

Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson cuenta con 677 páginas de puro placer, ya que la historia y el cómo la cuenta son un deleite. Igual que dije de Entrevista con el vampiro, la necesidad de saber y avanzar es fuerte (incluso en la relectura, cuando tenía que aparcar el libro, me costaba soltarlo). Han pasado 8 años desde que me sumergí por primera vez en este libro y me mantengo fiel al momento en el que lo añadí a mis favoritos. Pero también se sufre. Es inevitable que la sangre te bombee con fuerza y que sientas el odio de la chica del tatuaje del dragón recorriendo tus propias venas.

Antes de comenzar con la segunda lectura leí que el personaje que más me había marcado está inspirado en un agrio suceso que presenció el joven autor. A finales del verano de 1969, un grito desgarrado se perdió entre los árboles de Umea, una pequeña región al norte de Suecia. Mientras tres adolescentes violaban brutalmente a una chica de su instituto, el cuarto de ellos quedó paralizado por el miedo y fue incapaz de socorrerla. Los lamentos de Lisbeth se escucharon por todo el bosque y retumbaron especialmente en los oídos del chaval, que convivió para siempre con la pasividad y la cobardía de aquel día. Años más tarde, un adulto Stieg Larsson redimía su culpa en la saga Millennium. Esos detalles fueron desvelados por el periodista turco y colega íntimo de Larsson, Kurdo Baksi, en el libro El hombre detrás de la chica del tatuaje del dragón. "Después de ese traumático episodio, todas las mujeres de sus novelas tomaron un cariz independiente. Luchaban. No se rendían. Justo como él deseaba que ocurriese en el mundo real", escribió Baksi.

Hay gente que le atribuye el Síndrome de Asperger a Wasp. Ya que es un trastorno severo del desarrollo según el cual los individuos que lo padecen presentan habilidades especiales en áreas restringidas. Sin embargo yo achaco sus silencios, su inadaptabilidad y otras características a vivencias previas que han forjado su coraza.
Todo comienza cuando Mikael Blomkvist es sentenciado por difamar al empresario Hans-Erik Wennerström. Tras el juicio su papel como editor en jefe de la revista económica Millennium, que dirige junto a Erika Berger, queda en segundo plano. Aprovechando la situación, Henrik Vanger, ex director de la Corporación Vanger, le propone un trato: escribir un libro sobre su imperio y familia e investigar la misteriosa desaparición en 1966 de su sobrina Harriet a cambio de información reveladora sobre Wennerström.

Previamente Vanger habrá indagado sobre Mikael mediante la empresa Milton Security, donde trabaja Lisbeth Salander. Aunque cancelan esa petición una vez ha aceptado el convenio, a Lis. no le gusta dejar una misión a medias y continua investigando por su cuenta. 

El libro irá desmenuzando y entrelazando los acontecimientos pasados y presentes de la desaparición de Harriet, de la situación de Mikael y la oscura posición en la que se encuentra Lisbeth. De este modo iremos conociendo a cada personaje. Otra particularidad de esta saga es que cada parte de la novela tiene una breve cita en la que manifiesta estadísticas sobre la violencia de género:

"El 18% de las mujeres se Suecia han sido amenazadas en alguna ocasión por un hombre."


"En Suecia el 46% de las mujeres han sufrido violencia por parte de algún hombre."

"En Suecia el 13% de las mujeres han sido víctimas de una violencia sexual extrema fuera del ámbito de sus relaciones sexuales."

"En Suecia el 13% de las mujeres han sido víctimas de una violencia sexual extrema fuera del ámbito de sus relaciones sexuales."

"En Suecia el 92% de las mujeres que han sufrido abusos sexuales en la última agresión no lo han denunciado a la policía."

Lectura 100% recomendable. ¿Estás deseando seguir con la historia? Adéntrate en La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina.

Reseña de Saray Pavón
Imagen principal: portada del libro
Ilustración de Relly Coquia

Entrevista con el vampiro

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Entrevista con el vampiro, de Anne Rice, te hace presencia y te atrapa. Quieres leer, tienes que hacerlo. Es una necesidad. Engancha desde la primera página hasta la última, podría decir que es redonda en todas sus partes (y no hablo de las secuelas, conocidas colectivamente como Crónicas Vampíricas). 

Cada devorador de esta novela tomará simpatía por algún personaje en concreto (en mi caso Louis) y según avance, los giros de la trama pueden hacer que cambies de opinión. Con perturbadora sensualidad nos encontramos ante palabras que caminan por las tumbas, que absorben sangre y bombean una historia hilada por la pasión. La exquisitez de las tramas que se entremezclan, los personajes tan bien definidos que parecen ser corpóreos y no tinta vertida en un papel, cada sentimiento y sensación que se agolpan en tu pecho mientras lees... Todo eso y más la convierten en una gran novela que se centra en la inmortalidad, la pérdida, la sexualidad y el poder. Se convirtió rápidamente en un éxito de culto y tuvo gran influencia en la subcultura gótica. 

En 1994 se realizó la versión fílmica con el mismo título. Dirigida por Neil Jordan y con guión de la misma Anne Rice. Sus protagonistas están encarnados por grandes actores: Lestat de Lioncourt (Tom Cruise), Louis de Pointe du Lac (Brad Pitt), Daniel Malloy (Christian Slater), Claudia (Kirsten Dunst) y  Armand, (Antonio Banderas). 

La novela se inicia en San Francisco, Estados Unidos, en donde un vampiro llamado Louis cuenta la historia de 200 años de vida a un tembloroso y joven entrevistador. El vampiro es un ser ultra perceptivo; tiende a calmar a su interlocutor, intenta hacerlo sentir en confianza y promete no dañarlo. Comienza así su narración.

Una lectura recomendable al 100%. 


Reseña de Saray Pavón
Imagen de Pixabay

Estupor y temblores

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Hay algo en la escritura de Amélie Nothomb que me engancha en límites insospechados. Ya podría estar describiendo los ingredientes de una hamburguesa o el proceso de conseguir ese plato perfecto que me lo leería hasta el final. Una parte de mi, con las historias que no me apasionan del todo, se cansa y ladea la cabeza como si ya tuviese suficiente de esa novela; sin embargo la otra parte es más poderosa y me obliga a continuar susurrándome "quieres saber más", "adéntrate por los entresijos, lee entre líneas, saborea".

Y eso hago. Agacho la cabeza y sigo leyendo Estupor y temblores. Me sumerjo en la jerarquía de una empresa. Comprendo a la protagonista y, a su vez, me gustaría poder decirle que hay que aprender a morderse la lengua. Me entusiasmo con ella y también comparto su hastío. 

En esta obra hace guiños constantes a Metafísica de los tubos. Y en los últimos capítulos me viene una reflexión que hice en Dile Emma (Cap. 9: El minimalismo es verde) pero que eliminé en la versión definitiva. Sus idas de historia me evocan las mías para intentar rellenar 100 páginas por imposición (que luego se redujeron a 63 con ilustraciones). Hay subidas y bajadas de tensión (como comentaba al principo) pero tras cerrar la contraportada en mi mente se dibuja un "merece la pena".



Yermo

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Yermo. Tras este título se encuentra el segundo poemario de Cristian González del Pino, que está arropado por el prólogo de Anabel Caride y las ilustraciones de Saray Pavón (puedes verlas en mi Behance). Mi papel aquí puede pensarse lejano a los latidos del autor, pero hace tiempo compartí mi modus operandi a la hora de vestir un libro con mis dibujos: ese beberme los versos, embadurnarme con ellos y tratar de adentrarme en la piel de las escenas creadas por Cristian. 

Me sumerjo en relecturas para acompasar el ritmo de mi sangre con la de los personajes. Intento dejar de ser una persona con un rotring en la mano derecha para recorrer las partes de Yermo, la esencia. A veces duele, otras se exhala con esperanza. 

Dice Anabel Caride que "Cuando la vida te da limones, acaso la mejor forma de metabolizar los sinsabores sea la literaria: leer para entender un mundo injusto y complejo, para no sentirnos huérfanos en nuestros dramas cotidianos, escribir para sentirnos vivos o encontrar en un poema lo que tal vez no seamos capaces de decirnos al espejo." 

He disfrutado mucho como lectora e ilustradora, tal vez por lo que añade Anabel: "Desde la valentía de la desnudez, Cristian nos introduce en un crisol de temas universales: la muerte, la influencia del núcleo familiar en la búsqueda de referentes, las figuras paterna y materna, la escurridiza identidad de género o el deseo de perpetuarse a través de los hijos. Huyendo de clichés, nos sacude y apabulla introduciéndonos en la estirpe del dolor, la enfermedad y la podredumbre sin fuegos de artificio."

Estoy segura de que este poemario lo degustaréis cada cierto tiempo. Será de los que no prestaréis y prefiráis ir a la tienda para regalar uno nuevo (que ya sabemos que más de un libro prestado duerme al olvido de la palabra "devolución"). 

Hace tiempo compartimos una pequeña muestra, un parto sin dolor. Y hoy dejamos que os deis otro chapuzón en Yermo.

Sobreprotección maternal:
A mi madre

Déjame salir.
Corta el cordón umbilical
de mi cuello amoratado.
La sal de tu lengua
escuece en mis heridas.
Fuera de la cama de mi madre
la vida.
Fuera de la cama de mi madre
la muerte.


Si tienes la oportunidad de asistir a una de las presentaciones del libro... no la desaproveches.


Píldoras de Papel

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Llorar a lágrima viva con el primer poema de Píldoras de Papel y seguir bebiendo de este necesario libro, tan directo y brutal como Ana Patricia Moya.

Palabras de acero afilado, gritos amarrados en las cuerdas vocales que, por fin, se desatan, la verdad con mayúsculas. Cuando sientes que toda tu vida se ha volcado y nada está en su sitio, tras el pataleo, con las córneas ya secas tienes muchas opciones: los hay que se quedan varados en la soledad de su cuarto, otros reconstruyen su cordura con cápsulas-poemas.
 
La escritura es un lugar de encuentro para sus sentimientos. Aquí: fragilidad y fuerza se toman de la mano para saltar al vacío del papel, para entintar nuestras venas. Cada Ana tiene su propia voz en la poesía: ingenuidad, ira, irreversibilidad, indignación, indiferencia, etc.

No tienes dónde agarrarte, sonámbula paseas por la primera parte. La cruz dorada / brilla en el suelo mientras en el cerebro explotan mil ideas. 1999 es una fecha señalada donde la felicidad viene en dosis pequeñas. Seguimos paseando por ciudad angustia hasta que nos encontramos con Peter Pan y sus fantasmas (segundo asalto). Es este tramo, como dice Graciela Baquero, "el más infantil de los recuerdos / es un adulto". El vacío se apodera de nuestro pecho y los cuentos que nos vendieron sólo sirven para acumular polvo en la estantería. Así llegamos a eso extraño que llaman amor (tercera celda). Ahí se agrupan las decepciones, los ex's y sus baladas de mentiras. Love is Hell. Por eso mi corazón es tundra (cuarta planta). Detrás de las costillas la decadencia avanza: esta vida es para los deshonestos. Y más [post] traumas Disney (quinta soga), donde la inocencia, ya descuartizada y frágil, se asfixia en cuestiones sin resolver. Su piel se aprieta contra los huesos cansada de ser el juguete (erótico). Sólo nos queda escribir, / aferrarnos a las palabras.

Las píldoras de papel son el sexto sentido, cicatrices que duelen cuando el tiempo cambia, patadas de realidad. Pero el tiempo sigue corriendo. Aún hay puntos suspensivos, más vivencias-poemas que están al llegar y nosotros estaremos aquí, deseando acoger en nuestras manos su próxima publicación: porque Ana apretó el gatillo y nos dió de lleno.

Estoy agradecida de que este libro haya caído en mis manos: por el contenido y por la acertada idea que tuvo Ana de compartirse con el mundo.

Lisbeth Salander

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Desde las portadas de la (ya) sextología Millennium, una mujer nos mira desafiante. Parecen ilustraciones pero son fotografías tratadas por Gino Rubert y, aunque a mi me recuerda a PJ Harvey en el videoclip de Down By the water, se trata de la artista Tamara Villoslada. Ese derroche de expresividad en el rostro y la composición visual le hace justicia a la potencia con la que escribió Stieg Larsson, pero reconozco que en mi cabeza se dibujó otra Lisbeth (parecida a Ciri, de witcher 3). Al lado de este párrafo puedes ver un dibujo rápido de mi idea.

Os voy a hablar primero de ella, que fue la fuente de enganche que hizo que me bebiese los libros. Haré otras reseñas desmenuzando cada libro [Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, La reina en el palacio de las corrientes de aire (escritas por Stieg Larsson), lo que no te mata te hace más fuerte, El hombre que perseguía su sombra y La chica que vivió dos veces (las tres últimas son de David Lagercrantz y no están basadas en ninguno de los borradores inconclusos de Larsson)].

No me llaman la atención los "Bestsellers" porque no suelo ir en la línea de lo que le gusta a la mayoría, sin embargo hay excepciones. Me lo recomendó mi madre así que decidí darle una oportunidad a esta saga (confío bastante en su criterio literario) y me cautivó el personaje de Lisbeth Salander. Totalmente atípica, pragmática, directa y seguiría con la lista de elogios a su personalidad. Puede que haya quien lo ha leído, o esté en ello, y no entienda mi aprecio... pero esto es como la música: nos gusta lo que nos hace vibrar, lo que es más afín a nosotros (y ya quisiera yo ser una hacker pero no van por ahí mis tiros).

Fui pasando páginas veloz: quería saber más de ella, ir más allá de su estética gótica, piercings y tatuajes. Entender ese aura misteriosa que la envolvía, su madurez precoz (en el primer libro tiene 24 años) y paro de decir cosas porque de nuevo me emociono. Resumiendo: es adictiva (y toda adicción tiene sus claros y sombras). -Es difícil describirla sin entrar en la trama y no quiero hacer ningún spoiler, me muerdo la lengua hasta las maxireseñas-.

Así que no te dejes intimidar por ver sus anchos lomos, cuando se vaya acercando a las últimas páginas de cada libro: no querrás que se terminen. Pero que esto no te detenga tampoco: puedes extraerles mejor su jugo en una segunda toma (y saciar así un poco las ganas con las que te quedaste de más).

Sobre las películas... no puedo decir que estén mal narradas o que no respeten la historia.... (y aquí viene el pero) aunque las actrices que han seleccionado (Noomi Rapace en la versión sueca y Rooney Mara en el remake estadounidense) no encajan en el personaje. Si has devorado el libro notarás que le faltan muchas detalles que componen a Lisbeth (ser distante con la gente no es sinónimo de poner cara de ir a dar un puñetazo en todas las secuencias, etc.). Además, la descripción de ella es: mide 1,54 y pesa 42 kilos, es pelirroja pero se tiñe el pelo de negro y su apariencia física es de unos 14 años. Y no es el único desajuste de personalidades pero esta entrada es sólo para Lisbeth Salander.

PD: Viendo Marianne (una serie de televisión francesa creada y dirigida por Samuel Bodin, escrita por él y Quoc Dang Tran) pensé que el personaje principal, que es una escritora famosa llamada Emma Larsimon (interpretado por Victoire Du Bois) era más Lisbeth que las seleccionadas para tal papel. 

Hablar solos.

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No te dejes engañar por una portada aséptica (diseñada por Irene García Castillo). Aunque no transmita o desvele... lo que hay bajo ella merece la pena ser descubierto. Tal vez su selección se debe al no querer encaminar nuestro pensamiento hacia un rumbo sino dejarnos seducir por su interior, por sus palabras.

La novela hablar solos de Andrés Neuman me recuerda a Isabel Coixet (Mi vida sin mí, cosas que nunca te dije o la vida secreta de las palabras). Personajes que tienen una trama complicada y por ello actúan de un modo que antes ni hubiesen imaginado que genera atracción y rechazo, entendimiento y miedo.

Con este tipo de drama suelo disfrutar porque pienso que las vidas son más complejas que las típicas películas de mediodía de Antena3. Además te hacen pensar ¿que haría yo si...?. Y aunque la respuesta después no se asemeje nada a la realidad, en caso de que te ocurra, creo que es un buen ejercicio para descubrirte.
Fotograma de Mi vida sin mí.

Lo original de este libro es que cada personaje va teniendo su capítulo conforme avanza la historia. Andrés no utiliza el mismo lenguaje para todos sino que se pone en la piel de un niño, un hombre y una mujer (sus padres). Disfruté sobre todo con la narración de Elena, tiene frases muy potentes que encierran como una verdad absoluta, que no puedes discutir aunque en tu cerebro haya un pero que no quiera cayarse.

En la trama aparecen amor, muerte, deseos, dudas, respuestas... La familia es zozobra y calma, secretos y confesiones. Like life.