Aunque no llueva

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Sólo hay un punto anaranjado y, a veces, el destello se expande por el cenicero. Noto que me consumo con el cigarro. D e s p a c i o. Alargo las caladas como si estuviese saboreando algún dulce. Termino, voy al cuarto de baño, enciendo la luz, me lavo los dientes y manos para eliminar los restos que me delatan; me miro en el espejo un instante y me doy cuenta que llevo la camiseta al revés porque la etiqueta está donde debiera ir mi garganta.

Son las 3 y media de la mañana: todos duermen y yo pienso en ti. Pongo canciones, tomo café, miro webs y, de nuevo, vuelves a estar en mi mente. Pero ya no hay no-tiempos. Las galletas han caducado. Las cosas no son para siempre (entre ellas los "te quieros"). Relleno la taza y hoy llueve aunque no llueva.